Los tiempos son oscuros, las costumbres corruptas y hasta el derecho a la crítica, cuando no lo ahogan medidas de censura, está expuesto al furor popular.
UMBERTO ECO
Showing posts with label Ahumada. Show all posts
Showing posts with label Ahumada. Show all posts

2007/06/16

Esos amantes a la antigua


Pues resulta que la terrible Chayito, imagen señera de las feministas radicales, voz de la vagina en uno de sus monólogos, azote de los machines, diosa de la izquierda culturosa, nos resultó más bien bastante premoderna.

Según la libreta de su quelite Ahumada, era lo que nuestras mamás, arrugando la nariz, llamaban "una mantenida". Su protector, cual debe, la instaló en una casita de no mal ver, con todos los servicios pagados, y una jugosa asignación mensual de entre 45 y 50 mil pesos mensuales, más boletos de avión.

Me la imagino, muy al estilo de las películas de Andrea Palma, acostada en un diván, fumando con boquilla, luciendo un negligée muy sexy de seda negra, todo bordeado de fino encaje de Chantilly, con una abertura para mostrar esos chamorros de lujo y con una copa de champaña helada en la otra mano, esperando la llegada del interfecto que, por cierto, también daba el tipo de galán del cine nacional.

Yo, la verdad, ya puesta en ese plan, hubiese exigido cuando menos que la casa estuviera a mi nombre, y no al de la esposa de mi Tarzán, mi domador, mi niño papachito o como quiera que lo nombrara. Me hubiera ardido bastante que le mostrara más afecto (85 mil mensuales) a mi canchanchán Sosamontes que a mí y habría sentido como ñáñaras ante los regalitos que le hacía a mi hija, cual nueva versión de Las Dos Elenas, de Carlos Fuentes.

También hubiera considerado como gacho el compromiso de ir a la cárcel a visitarlo de la mano de su mujer y, más gacho aún, haber introducido la corrupción en mi gobierno y el partido que dirigía y haber servido de instrumento en su contra, amparada tras el escudo de que "al corazón, no hay quien le diga qué hacer".

Creo que habría tenido el sentido autocrítico para preguntarme ante el espejo: "¿de veras soy así de sexy, así de fascinante, así de maravillosa o tiene algo que ver el puesto que estoy ocupando?" y, como presidenta del partido que representa las aspiraciones de todos los mexicanos trabajadores, honestos, desposeídos, me habría cuestionado si era correcto andar vestida de Frattina y calzada de Prada mientras millones viven por debajo de la línea de la pobreza. Se me habría atragantado el desayuno en París y la cena en Londres, especialmente considerando que no los habría pagado con MI dinero fruto de MI trabajo, sino con las prebendas de un cargo burocrático, incluyendo el amante de lujo.

Pero, en fin, esa soy yo...fresa, fresa por naturaleza.