Los tiempos son oscuros, las costumbres corruptas y hasta el derecho a la crítica, cuando no lo ahogan medidas de censura, está expuesto al furor popular.
UMBERTO ECO
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2007/03/08

La marcha del 8 de marzo


Lo sé, soy de lo peor, pero tengo que acabar la tesis en abril. He dejado de lado a mi bló querido. Ya no seré una estrella del ciberespacio, no me citarán los medios y los fecalitos morirán de tristeza. Ni modo.

Pero no podía faltar a la marcha del SME. ¡Eso sí que no!. Y menos aún cuando se trataba de una marcha por una vida mejor para todos y todas. Por algo se sumaron tantas otras organizaciones y hasta personajes de todo tipo.


El SME es mi otra familia. Hace milenios volanteaba a las puertas de los centros de trabajo de Luz y Fuerza con mi amiga Paquita, convencida de que había que ir a crearles conciencia para sí. Éramos jóvenes y burras. Teníamos tan poco conocimiento de su historia que a nuestro periodiquito le pusimos --con toda seriedad--, El Precursor.

Éramos dogmáticas y severas, unas verdaderas monjas de izquierda, carecíamos del sentido de la ironía, pero teníamos buena pierna y usábamos minifalda. Creo que una cosa compensaba a la otra. De ahí nacieron amistades entrañables que aún conservo y que me fueron enseñando a conocer y comprender la historia de una organización que tiene 92 años y se mantiene llena de enjundia, que aporta un caudal de buen humor, desmadre e irreverencia a la lucha y que no se olvida de sus días gloriosos como las huelgas de 1914, 1936 y 1987 ni de sus momentos oscuros, como el periodo de Rivera Rojas.









(Nota: Dicen los compas que todos se van a quedar como el flaquito de enmedio si no les suben el sueldo.)

Cuando el Congreso del Trabajo y la CTM controlaban hasta el último detalle de los actos del 1° de mayo fue la única organización que abrió sus filas a sindicatos disidentes, como el Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana, el glorioso STERM que comandó Rafael Galván.Esa tradición de solidaridad ha sido constatada por innumerables grupos, nacionales y extranjeros, a los que han brindado su apoyo desinteresado y fraterno.

Es el único sindicato que conozco donde un líder en el poder, Jorge Sánchez, tuvo que reconocer que había sido derrotado por un márgen de ciento sesenta votos, porque el proceso era tan transparente y abierto que resultaba inatacable. El IFE tiene mucho que aprenderles.

Hay quien los llama obsoletos y nostálgicos porque todavía defienden la soberanía, la solidaridad, la dignidad, la equidad y tantos otros principios que hasta antes del Consenso de Washington se consideraban admirables. Su frase La Patria no se vende, se cuida y se defiende se ha convertido en el lema de todo el movimiento que defiende nuestra riqueza nacional y se opone a su entrega a los intereses privados.

El tema central de la marcha fue el salario mínimo, la carestía,la negativa a la privatización de la empresa y la solidaridad con otros movimientos de trabajadores. A diferencia de nuestras controladas marchas de telefonistas, en las que hasta el texto de las mantas es aprobado previamente por el CEN, acá se desborda el ingenio y la creatividad de cada uno de los centros de trabajo y de los grupos de trabajadores. Es evidente que destinan tiempo y dinero a sus mantas, pancartas, trajes, monigotes y demás.



¡Les deseamos larga vida y que su mal ejemplo contagie a todo el movimiento obrero mexicano.! Y espero que estemos preparados para apoyarlos si estalla la huelga el 16 de marzo.




La despensa de los pobres y la despensa de los ricos.






2007/02/04

Dos marchas, dos


Desde el principio decidimos que estaríamos en las dos marchas: la de los sindicatos y la del FAP. Nos paramos en Madero a esperar a los telefonistas, mientras veíamos pasar diversos grupos de campesinos, desde los pertenecientes a la aún priísta CNC hasta los de la UNTA, la CCC y algunas otras centrales que de momento no recordamos.


Pasaron los sindicatos de la educación superior: STUNAM, SITUAM, SUTCOLMEX y varios más, que actualmente se encuentran revisando contrato.

Llegaron los aguerridos jubilados del SME encabezando su nutrido contingente, como de quince mil, y apareció hasta una Coalición Socialdemócrata pero de los telefonistas, ni sus luces. Cuando empezábamos a dudar de nuestros sentidos, pensando que pudieran haber pasado sin que los viéramos, una compañera nos hizo saber que los habían citado en la mera plancha del Zócalo, junto con otros contingentes de la UNT, como los trabajadores del IMSS, pilotos, sobrecargos, tranviarios y demás agrupaciones integrantes.

Es la vieja táctica que usan nuestros dirigentes cuando no ¿quieren? ¿pueden? juntar un contingente mínimamente decoroso que resista el escrutinio de la prensa y demás ojos curiosos. Luego nos platicarían que, contra lo que siempre sucede, ahora habían ido a los centros de trabajo a decirles que si no querían asistir, ni se preocuparan, porque no los sancionarían.

Caminamos hasta el Zócalo y, en efecto, nos encontramos con un grupito como de quinientos telefonistas, contando al personal al servicio del Sindicato, que son más de cien. Al más puro estilo del PRIcámbrico temprano, a los que fueron les dieron sus cachuchas y sus naranjas, para que apagaran la sed. Ni Boing ni torta, que la cosa no está como para gastos superfluos...

Los demás contingentes andaban por el estilo. La raza echaba desmadre mientras la oradora designada leía un discurso tipo sopita de letras, es decir, mucho choro y pocas acciones concretas.

Como si México no hubiera cambiado en estas últimas décadas, los charros pedían la firma de un nuevo pacto social, siguiendo el viejo modelo tripartita donde Gobierno-Patrones-Líderes Sindicales se sentaban a la mesa como iguales y se repartían el pastel, obteniendo beneficios para sí y sus representados.

Con aires nostálgicos de danzón los charros cantan "Don Fidel no debió de morir, ¡ay! de morir..." y suspiran por esos buenos, viejos tiempos cuando se les acordaba trato de privilegio, palomeaban candidatos a gobernadores, senadores y diputados y hasta destapaban al candidato a Presidente de la República.

No les acaba de subir agua al tinaco como para darse cuenta que los neoliberales NO los quieren ni los necesitan y que los empresarios NO los ven como sus iguales, aunque manejen BMW, se vistan de Hugo Boss, calcen Ferragamo y firmen con la MontBlanc. ¡Peor aún si en el más puro estilo populista-echeverriísta-lópezportillista se quedaron en el viaje y andan de guayabera o de chamarrita de cuero medio pedorrona!

Es como si la cocinera que tiene la sarten por el mango le preguntara a la sardina:

--Sardinita, ¿cómo quieres que te prepare? ¿Al mojo de ajo? ¿A las finas hierbas? ¿Te arde? ¿Quieres que le baje a la flama?

Digo, ¿cuándo se ha visto tal cosa?. Se la comen y ya...

Bueno, íbamos en lo del discurso vacuo pero lleno de frases grandilocuentes que sólo esconden una atroz impotencia a la hora de los hechos. La reforma social y democrática del Estado como lema, no como llamado de lucha a deponer a los ratas consejeros del IFE que ahora disfrutan de un bien ganado botín de guerra, pues finalmente le entregaron la Nación al pelele y poco se les ha de hacer lo que se gastan comparado con lo que la derecha reaccionaria está ganando a costa de todos nosotros. Tampoco como grito de batalla para exigir que salgan a la luz las múltiples transas que se hicieron en las casillas a cargo de las huestes de la Gordillo, o como llamado de aliento para encabezar la reforma a un sistema electoral sesgado a favor de los poderosos.

No, nada tan plebeyo como eso. Ajenos al discurso los conceptos de justicia social, equidad, redistribución de la riqueza y a cambio de ellos, las huangas nociones de "modelo incluyente, equitativo y no discriminatorio" aderezadas con las nociones empresariales de competitividad, eficiencia, productividad, girando en torno a la obsesión central: la creación de "nuevas formas institucionales que permitan la inclusión de los diversos actores en las decisiones públicas con capacidad para participar de las decisiones y no sólo para ser consultados".

¡Cómo les encanta eso de las nuevas formas institucionales...! Me los imagino perfectamente: El pelele presidiendo la instalación de una Mesa Central de Diálogo con la presencia del quién es quién de la vida política nacional: empresarios, políticos, funcionarios, intelectuales y, obviamente, como árbitros naturales, los charros. La foto para lo posteridad, los rollos para el recuerdo y luego una incesante ronda de discusiones inútiles pero que justifican perfectamente la existencia parasitaria de cientos de asesores de toda laya. ¡El mero sueño húmedo de Hernández Juárez!

¿Cómo es que los líderes del FAP no alcanzan a entender que no se gana nada pactando con estos impresentables seres que, además, se permiten poner a nuestro Presidente Legítimo en incómodas situaciones mediáticas? ¿Cómo pueden darle tribuna a entes tales como Isaías González, de la CROC, que con toda seriedad afirmó que los partidos luchan por el poder mientras ellos, los líderes, luchan por la justicia social? ¡Cómo no! ¿O una Ana Rosa Payán, que hasta hace poco tachaba a AMLO de comunistoide y que se rehusa a aparecer en público con él?

¿Qué es lo que verdaderamente busca Chucho Ortega? ¿Convertir al FAP en un instrumento a su servicio, que contrapese al Peje? ¿O tan sólo es que le brota esa cultura burocrática que identifica y hermana a los burócratas partidarios con los burócratas sindicales y los burócratas funcionarios, que los hace hablar un idioma común y tener una visión del mundo semejante que se resume en la conocida frase "vivir fuera del presupuesto es vivir en el error"?

Pues muy al margen de las intenciones de los charros, del FAP y de todo el mundo, la mayoría decidimos esperar hasta el discurso de AMLO. ¡Qué contraste de mítines, entre el desangelado acto sindical y el que presidió nuestro querido Peje Presidente Legítimo! Ahí sí estábamos bien atentos al fluir de las ideas y tomando nota de las cinco acciones específicas que pondremos en práctica de inmediato y que son las siguientes:

1. Aumento salarial de emergencia. En tan sólo dos meses del gobierno usurpador, mientras el salario mínimo aumentó un peso con noventa centavos al día, es decir, un raquítico 3.9 por ciento, los precios de la mayoría de los productos básicos se han incrementado en un 26 por ciento.

En consecuencia, es justo e impostergable recuperar, al menos, esta pérdida en el poder adquisitivo del salario.

Hay que hacer valer el derecho constitucional a un salario justo y remunerador que garantice a las familias de los trabajadores del campo y la ciudad, la satisfacción de sus necesidades básicas.

2. Debe implementarse, entre otras acciones, un programa de apoyo a los productores de alimentos básicos, mediante el establecimiento de precios de garantía o precios de referencia. Actualmente, el productor tiene que vender barato todo lo que produce y tiene que comprar caro todo lo que necesita. Que coman los que nos dan de comer.

3. Tenemos que impedir que entre en vigor en el 2008, la cláusula del Tratado de Libre Comercio que permite la libre importación de maíz y frijol, lo cual significaría un golpe definitivo a 4 millones de familias campesinas.

4. Demandamos que se aplique un subsidio urgente para reducir el precio de la tortilla. Más allá de la concepción tecnocrática que sataniza los apoyos y los subsidios, mientras en el mundo se protege a los productores y a los consumidores, se debe poner por delante el derecho a la alimentación de todos los mexicanos.

5. Debe aprobarse de inmediato la iniciativa de Ley sobre Precios Competitivos que presentamos en el Senado de la República. Con esta decisión política los legisladores estaría beneficiando a millones de consumidores mexicanos, quienes obtendrían ahorros equivalentes a más del 10 por ciento de sus ingresos. Ya es tiempo de que los integrantes del Poder Legislativo dejen de actuar en la esfera de los poderosos y se conviertan en auténticos representantes del pueblo.

Por un lado, sopita de letras, por el otro, un llamado a la acción. Todas estas propuestas son factibles y de inmediata aplicación. Sabemos, sin embargo, que la derecha reaccionaria no va a ceder a la primera. Esta manifestación es apenas el inicio de una serie de acciones de organización y lucha en toda la república. Hacen falta muchos millones de volantes que combatan la sensación de derrota e impotencia que ha cundido en algunos sectores que esperaban un triunfo fácil, como si alguna vez en la Historia los poderosos hubiesen entregado el poder fácilmente. Hacen falta muchas más movilizaciones, boicots, plantones, protestas, cacerolazos, paros, hasta llegar, eventualmente, a una huelga general.

En México sólo una vez la hemos practicado, en 1914, en plena Revolución Mexicana, cuando la carestía era tan insoportable que alentó a los trabajadores a encarar la pena de muerte con la que se castigaba entonces a los huelguistas. Ernesto Velasco, el gran dirigente electricista, Secretario General del SME, estuvo preso y encaró con entereza la sentencia a muerte decretada por el gobierno de Venustiano Carranza, que ya no tuvo tiempo de aplicarla. Pero sabemos que Velasco hubiera ido al paredón por sus convicciones. ¿De cuántos de nuestros actuales dirigentes, y hasta de nosotros mismos, podemos decir lo mismo?

Esa entereza, esa convicción, esa decisión de lucha es la única arma que puede llevarnos a la victoria. Y mientras tanto, seguiremos haciendo lo que se pueda, como se pueda y con lo que se pueda...


2007/01/27

Por culpa del Peje

Por culpa del Peje no van a desfilar con nosotros los gallardos líderes obreros de la CTM y del Congreso del Trabajo, esos dignos prohombres que tanto se desvelan por los trabajadores, esos aguerridos opositores a cuanta medida gubernamental afecte al nivel de vida del proletariado.

Los indómitos críticos del sistema, los que jamás doblan el espinazo ante los políticos, los patrones o, peor aún, los políticos-patrones o patrones-políticos, los impolutos dirigentes que jamás --¡oíganlo bien!-- JAMÁS se han quedado con un solo centavo de sus agremiados.

Los que negociaron de maravilla el TLCAN y protegieron nuestra economía y nuestro campo de los embates de los gringos, los que se han opuesto a que se entregue el patrimonio nacional por centavos, menos aún si pueden salir beneficiados. Los que han defendido las pensiones y jubilaciones y ni en sueños aceptarían tener una AFORE para jinetear los recursos de sus agremiados...

Ellos, los que habitan misérrimos jacales en la periferia urbana, por ahí por el rumbo de Bosques de las Lomas o La Herradura, los que se transportan como la mula de San Fernando, a ratos a pie y a ratos andando (pero en su Lincoln Navigator o en su Hummer) o, cuando bien les va, en guajolojet, los que visten en Hecali-Armani, calzan las auténticas copias Nike-Ferragamo llegadas de China y se alimentan de Maruchan y Boing aderezados con caviar, los que disciplinadamente votaron por el PRI y obligaron a otros a votar por FECAL ahora nos abandonan, nos dejan solos en protesta por la posible presencia de AMLO en la marcha-mítin del miércoles 31.

Mi alma está desconsolada, apabullada, atarantada, desmadrada ante tan tremenda noticia. Seguramente se llevarán consigo a esos cinco millones tan platicados pero tan poco vistos, esos fantasmales contingentes que sólo se aparecen en el Zócalo un ratito en la madrugada del 1° de mayo a cambio de cachuchas, camisetas y tortas de tamal o mediante el módico pago de una corta feria y que no vuelven a salir más que obligados.

Y esos pocos pejistas que nada más alcanzamos a llenar la plancha del Zócalo, las calles aledañas y el Paseo de la Reforma tendremos que resignarnos a soportar su ausencia.

Sufro, no lo niego, pero ya ni qué...

2007/01/24

Caballo de Troya


El titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón (derecha), durante la reunión con los dirigentes de los telefonistas y de trabajadores del IMSS, Francisco Hernández Juárez y Valdemar Gutiérrez (izquierda), respectivamente . Foto de Luis Humberto González, de La Jornada


Bien dicen que más vale poco y bueno...

Cuando el pasado 14 de diciembre de 2006 se publicó la noticia de la firma de un acuerdo entre el FAP y la UNT, el perpetuo y ajado dirigente telefonista, Francisco Hernández Juárez, --zafándose de todo compromiso, como acostumbra--, declaró que:

"Es
una alianza para trabajar sobre puntos muy concretos; no nos sumamos a
los
partidos ni tenemos que andar en todas las movilizaciones, y podemos
no
coincidir con algunos aspectos, como el desconocimiento del gobierno
actual;
esta es una forma de lograr que la sociedad sea cada vez más
protagónica en
los
procesos de participación del país".
Dicho en otras palabras, el reconoce al pelele y sólo participará en las movilizaciones que le resulten de utilidad. Además, se coloca por encima de los partidos cuando fue un ardiente militante priísta hasta que lo corrieron de su Consejo Nacional, quien sabe por qué oscuras traiciones, porque ya ven que hasta a Elbita le aguantaron cosas bien feas... No nos soprendería en lo absoluto que cualquier día de éstos nos resultara un panista igualmente convencido, siempre y cuando le ofrecieran algunos buenos huesos. No hay más que ver la sonrisota que le arranca la cercanía del secretario del trabajo espúreo, bien diferente a la ceñuda faz que presenta cada que está cerca de los pejistas.

El sempiterno líder se especializa en firmar pactos que nunca cumple. Si no, pregúntenles a los electricistas del SME, a los que ha dejado colgados de la brocha en múltiples ocasiones, como en la huelga de 1987.
Vive de criticar las movilizaciones de los demás, cuando sólo logra congregar a su gente con la amenaza de aplicar una suspensión de ocho días hábiles laborales, lo que significa como un mes de recibos salariales en "ceros". Su verdadero poder de convocatoria no alcanza ni a todos los miembros de su Comité Ejecutivo, pues si no hay amenaza de por medio el contingente telefonista suele ser, más bien, un con-sin-gente de entre seis y diez integrantes de la Comisión de Acción Política.

Durante todo el movimiento en defensa del voto brilló por su ausencia, cuando se hizo más chiquito de lo que ya es para no llamar la atención de los poderosos. Se acercó al FAP sólo porque no logró que lo pelaran en el gabinete calderonista, al que no le sirve como interlocutor ni como nada, puesto que ya hasta dentro de la UNT se ha quedado solo, con sus puros sindicatitos de familia, toda vez que los sindicatos más importantes se comprometieron abiertamente en la campaña en contra del fraude electoral y se han rehusado públicamente a seguir su tortuoso juego de traiciones.

Y ahora resulta que este dirigente carente de todo prestigio, que no pudo juntar ni trescientas gentes en la pasada movilización contra la carestía, declara que no permitirá que NUESTRO PRESIDENTE LEGÍTIMO encabece la marcha del 31 de enero ni haga uso del micrófono, A PESAR DE QUE FUE EL FAP QUIEN CONVOCÓ ORIGINALMENTE A LA GRAN MARCHA CONTRA LA CARESTÍA Y LOS TELEFONISTAS ESTUVIERON DE ACUERDO.

Desde luego, los medios se han regodeado, repitiendo su declaración cada ratito, a fin de mostrar que "AMLO se está quedando solo", que "ya no lo quieren" y demás sandeces por el estilo, para poder asegurar solemnemente después de la manifestación que "si hubo mucha gente fue gracias al grandísimo poder de convocatoria de la CTM, del impoluto Congreso del Trabajo y del eximio, preclaro y visionario dirigente Hernández Juárez". ¡Ajá, cómo no!
¡Flaco favor le hicieron al FAP integrándole gente como ésta que ni picha, ni cacha ni deja batear! ¿Qué esperan para decirle que sí, pero no y que muchas gracias, a ver a quién le urge más? Como dije en una carta a mis compañeros, sólo le metieron un Caballo de Troya. ¡Qué lástima que no me equivoqué!

Por lo pronto, yo propongo que en el mítin le demos a conocer a Hernández Juárez lo que pensamos de su propuesta, para que quede bien claro de quién es el verdadero poder de convocatoria, a quién le creemos y con quién estamos. ¿Sale?

2006/12/04

Hay de salarios a salarios...

Nuestros políticos corruptos tienen un reflejo automático: en cuanto escuchan una cifran añaden, en automático, "diez por ciento". Recordemos al más famoso Mister Ten Percent de los tiempos recientes, ni más ni menos que el hermáno incómodo auténtico y legítimo, el original, el mero bueno, no la copia china y menos aún la foxiana: ¡RAÚL SALINAS DE GORTARI!. Ta,taaaa...
(ese fue un redoble de tambores...)

Creo que a FeCal le pasó lo mismo, pero al revés. Decidió apantallar al respetable disminuyendo en un diez por ciento (obviamente) los salarios de la alta burocracia. Se supone que con esto cumplirá su amenaza de rebasarnos por la izquierda, con lo que quince millones de renegados, atónitos y apendejados por tan radical medida, vamos a volvernos PANdejos ipso facto.

Como pertenece a la Banda de la Mala Pata (y de la Mala Leche) obtuvo el resultado opuesto. A sus achichincles les hizo muy poca gracia la medida, a los foxistas, menos, ya que representa una crítica evidente a los dispendios salariales de su antecesor y a nosotros nos ofendió con esa limosna a destiempo.

Si realmente quisiera tomar una decisión radical tendría que haber regresado los salarios a los niveles del sexenio de Zedillo, ya bastante altos de por sí y cuando mucho haberles aplicado los mismos aumentos que al salario mínimo, es decir, los famosos $1.99 anuales.

Incluso en ese caso la inequidad social seguiría siendo abismal. Los canadienses se muestran preocupados porque la distancia entre el diez por ciento más rico y el diez por ciento más pobre de los canadienses es de 400 a 1. ¿Qué pensarían de México, uno de los países donde la inequidad es más brutal, pues el factor es de 14,000 a 1? Sí, leyeron bien, de catorce mil a uno.

En tiempos de Don Porfirio --a los que parecemos estar regresando a la velocidad de la luz--, había 300 familias importantes. Ahora son 20, y con cada año que pasa se reduce el número y aumenta la brecha entre los super ricos y todos los demás.



Por eso diversas organizaciones sociales y sindicales llamaron a organizar una JORNADA NACIONAL E INTERNACIONAL POR LA RESTITUCIÓN DEL SALARIO Y EL EMPLEO, que se iniciará con una gran Marcha-Mítin del Zócalo a la Cámara de Diputados, que por estos días está discutiendo la asignación de los recursos nacionales.

Para la mayoría PRIANISTA es evidente que el grueso de los recursos deben destinarse a los grupos más poderosos. Lana para el FOBAPROA, para el pago de la deuda externa, para los grandes grupos empresariales de la energía, a los que hay que subsidiar más y más, para las fuerzas represoras, para el dispendio y la corrupción. Nada para las universidades públicas, a ver si de una buena vez se ponen a cobrar cuotas o, mejor aún, desaparecen y dejan el campo libre a las universidades clericales de donde están saliendo los cuadros de FeCal, mejor conocidos como los coprolitos, nada para la salud, quien quita y se les hace el milagrito a los Vázquez Raña y se apoderan de toda la infraestructura médica del país, esa que construímos con sesenta años de sacrificios. Por algo pusieron al nefasto de Juan Molinar Horcasitas al frente del IMSS. Nada para crear empleos dignos y bien remunerados, que para eso están los Wal-Mart.

En fin, nada de nada para el pueblo, y menos ahora que esa bola de rejegos andan jalando con el Peje.

Así que ahí los espero, si quieren realmente mejorar su nivel de vida. Un buen salario mínimo es la base de una buena vida para todos.