Los tiempos son oscuros, las costumbres corruptas y hasta el derecho a la crítica, cuando no lo ahogan medidas de censura, está expuesto al furor popular.
UMBERTO ECO
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2007/09/29

Post amargosísimo

Dicen que México es "el país tipo", porque todos nuestros productos son "tipo" algo. Así, tenemos navajas tipo suizo, quesos tipo Manchego o Edam, radios tipo onda corta y sindicatos tipo democrático. El mío es uno de esos.

En estos precisos instantes está en marcha el proceso para renovar un Estatuto que nació en las luchas democratizadoras de los años 1960 y que fue retomado por el movimiento restaurador de 1976, pero que ahora estorba a las pretensiones dinásticas de un líder que le va pisando los talones a Fidel Velázquez, por lo menos en cuento hace a la permanencia.

Para que se den una idea del asunto, el proyecto de reformas estatutarias no se repartió anticipadamente , no fuera siendo que los Convencionistas decidieran analizarlo a fondo e impugnar sus excesos. Se los empezaron a leer a las dos y media de la tarde, y así se siguieron durante casi cinco horas. Luego los mandaron a casita para que mañana se lleve a cabo una discusión de mero trámite, donde los oradores críticos serán silbados y abucheados y los serviles, vitoreados.

Serán desechadas las propuestas tendientes a democratizar un proyecto electoral injusto, inequitativo y tremendamente amañado, o las que busquen establecer el derecho al voto libre, secreto y directo, las que intenten impedir la novena reelección de Hernández Juárez y todas cuentas busquen un mínimo resquicio para que se exijan transparencia y rendición de cuentas de nuestros recursos.

Por contra, se aprobarán sin cambios las del aparato, aunque representen la traición a nuestros principios básicos y luego se llevarán a la ratificación de la base que, a la hora de poner su nombre, expediente y centro de trabajo, se olvidará de su descontento y sus críticas.

Una vez establecida la presidencia vitalicia, tipo Elba Esther, se seguirán desmantelando las conquistas contractuales, como la jubilación, que ya no existe para los trabajadores de nuevo ingreso, gracias al llamado "Acuerdo Marco".

Y veremos con tristeza cómo se necesita urgentemente un poco del valor cívico que hace que la gente arriesgue hasta la vida por un ideal, como ese estudiante chino que se paró frente a los tanques en la Plaza de Tien an Men.

Aquí, en el Sindicato, no se pide tanto: tan sólo el arrojo suficiente para acercarse al micrófono y decir "No estoy de acuerdo".

Pero la sola idea de ser mal vistos, de que les nieguen un préstamo o les dificulten un permiso hace que muchos delegados prefieran callarse en público lo que afirman en privado.

Quién sabe si los sindicatos mexicanos tengan remedio. Son décadas de control corporativo por parte del Estado, de una densa trama de cooptación y represión que ahogan la vida democrática.
Hoy por hoy, los trabajadores somos los seres más indefensos frente a las arbitrariedades del poder. No podemos acudir a la CNDH, porque se nos excluyó de su protección, con el cuento del "respecto a la autonomía sindical", que no lo es frente al gobierno o los patrones, sólo ante los legítimos dueños de los sindicatos, los trabajadores.

Así, cualquier crítica, cualquier disenso son duramente castigados. La pérdida de los derechos sindicales, los castigo laborales, la pérdida del empleo y hasta la de la vida misma --como pueden atestiguar los maestros súbditos de Elba-- son empleados para acabar con las disidencias, mientras los sindicatos se van desangrando porque no se cubren las vacantes y se vuelven cada vez más irrelevantes en el panorama político. ¿Importa acaso la opinión de la UNT ante la escalada de precios, cuando el gobierno sabe perfectamente que no hará nada más que declarar, porque se debate en la más atroz impotencia y sus llamados a "paros nacionales" han sido como el parto de los montes?

Decía Engels que todo lo que existe merece perecer. Creo que los trabajadores de los grandes sindicatos históricos vamos aceleradamente por ese camino. En unos cuantos años más nuestros contratos colectivos habrán fenecido por inanición y seremos apenas un recuerdo para antropólogos, sociólogos y economistas. Nuestros líderes --caso Víctor Flores-- serán los herederos de cuanto conquistamos y dejarán a sus sucesores bien aprovisionados por generaciones.

Pero a nadie podemos culpar más que a nosotros mismos, porque los valientes viven hasta que los cobardes quieren.

2007/06/18

Aguas con Javier Lozano

Foto de Marco Peláez de La Jornada
(Por cierto, ¿no le quedaría perfecto un par de revólveres Colt en vez de los micrófonos?)

Al actual Secretario de Trabajo, Javier Lozano Alarcón, ha resultado ser más derechoso y antiobrero que sus antecesores, Monsignor Abadscal y Victor Javier Salazar Sáenz, el de la tragedia de Pasta de Conchos. Ellos, cuando menos, trataban de dar de la apariencia de "mediadores en los conflictos entre el capital y el trabajo", aunque su "mediación" casi siempre resultara perjudicial a los intereses de los trabajadores. Pero, por lo menos, trataban de cubrir las apariencias.

Lozano ni lo intenta. Se reunió con los líderes de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), --esa entelequia que ha resultado ser tan inútil y prescindible como el Congreso del Trabajo-- y les dijo que nones, nyet, naranjas, NO, NO y NO a su solicitud de abrogación de las reformas a la Ley del ISSSTE.
Hasta eso, se tomó el trabajo de ordenar que sus chalanes le prepararan un escrito de catorce cuartillas, ¡más dos anexos!, para sustentar su negativa, que le tomó 4.5 veces menos papel que la petición original de la UNT, de 64 cuartillas.

Les dijo que la Ley del ISSSTE ni es inconstitucional ni es reversible y adelantó un concepto que debe ponernos a temblar, el de la "expectativa de derecho".

Al respecto, cito de La Jornada:
"Por ejemplo: al señalamiento de que se modifica y aumenta a 65 años la edad y a 35 los de servicio para que los servidores públicos se puedan pensionar, el funcionario respondió que, en efecto, el régimen pensionario que prevé la nueva legislación modifica dichos periodos, pero sólo para quienes ingresen a trabajar después de la entrada en vigor de esta ley, o bien para los que están en activo y opten por este sistema.

Sin embargo, sostuvo, esto no resulta violatorio de los derechos adquiridos por los trabajadores en activo, "ya que al momento de entrar en vigor la nueva ley todavía no estaba dentro de su patrimonio el derecho a la jubilación, por no haber cumplido con todos los requisitos que se establecían para ello; lo que simplemente tenían era una expectativa de derecho", indica el documento entregado por el secretario del Trabajo
."


En primer lugar, Lozano miente cuando dice que la nueva ley sólo afecta a quienes entrarán a trabajar o a quienes opten voluntariamente por este régimen, con la promesa de un "bono". Resulta que, a diferencia de la Ley del IMSS, que nos permite optar por pensionarnos bajo la de 1973 o la de 1995, a los servidores públicos no les dejaron ese márgen. Aunque se rehusen a aceptar el "bono" de todas maneras las van a cambiar las condiciones de jubilación, aumentándoles años de edad y de servicio, así como el monto de las aportaciones.
Y, en segundo lugar, Lozano está modificando la Constitución al decir que los trabajadores no tienen el derecho a la jubilación sino tan sólo "la expectativa de derecho". Y este concepto es gravísimo si se extiende, pues los únicos derechos efectivos que tendremos serán aquellos que ya hayamos disfrutado.
Tomemos por caso el derecho de huelga. Resulta que en este país ya casi nadie hace huelga, porque los dados están cargados en contra de los trabajadores. Por lo tanto, como no lo han ejercido, no tienen el derecho, sino tan sólo "la expectativa del derecho". Si con el derecho liso y llano, tal como está plasmado en el Artículo 123, es casi imposible hacer huelga, con la pura "expectativa" será imposible.
O el derecho al voto... Quienes nunca han votado o quienes apenas hayan llegado a los 18 años tendrán "la expectativa", que no el derecho en sí. O el derecho de libre expresión de las ideas. Ya la libramos cuantos y cuantas nos hemos dado a la tarea de pegar de gritos y defender nuestras opiniones. ¡Lástima de todos los demás que, cuando quieran hacerlo, se verán impedidos gracias a esa tautología (círculo vicioso) que dice que no tienen el derecho porque aún no han ejercido el derecho, pero no pueden ejercerlo porque aun no lo tienen...
Durante décadas pudimos ampararnos contra modificaciones legales lesivas a nuestros derechos gracias al precepto constitucional que establecía que "ninguna ley podría ser retroactiva en perjuicio de nadie".
Por más que histéricamente FeCal, Yunes, la mamá de Chucky, Lozano y demás corifeos repiten histéricamente que la nueva Ley del ISSSTE es buena para los trabajadores, saben que es fácil demostrar la falacia y que es previsible el otorgamiento de cientos de miles de amparos contra sus efectos.
Y por eso se sacaron de la manga la jalada esa de "la expectativa del derecho", y que, de pegar, podra usarse en el futuro para escatimarnos los derechos que hemos conquistado con muchos sacrificios.
Así que ya saben: aguas con Lozano, que nos quiere regresar a la Edad Media.

2007/01/24

Caballo de Troya


El titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón (derecha), durante la reunión con los dirigentes de los telefonistas y de trabajadores del IMSS, Francisco Hernández Juárez y Valdemar Gutiérrez (izquierda), respectivamente . Foto de Luis Humberto González, de La Jornada


Bien dicen que más vale poco y bueno...

Cuando el pasado 14 de diciembre de 2006 se publicó la noticia de la firma de un acuerdo entre el FAP y la UNT, el perpetuo y ajado dirigente telefonista, Francisco Hernández Juárez, --zafándose de todo compromiso, como acostumbra--, declaró que:

"Es
una alianza para trabajar sobre puntos muy concretos; no nos sumamos a
los
partidos ni tenemos que andar en todas las movilizaciones, y podemos
no
coincidir con algunos aspectos, como el desconocimiento del gobierno
actual;
esta es una forma de lograr que la sociedad sea cada vez más
protagónica en
los
procesos de participación del país".
Dicho en otras palabras, el reconoce al pelele y sólo participará en las movilizaciones que le resulten de utilidad. Además, se coloca por encima de los partidos cuando fue un ardiente militante priísta hasta que lo corrieron de su Consejo Nacional, quien sabe por qué oscuras traiciones, porque ya ven que hasta a Elbita le aguantaron cosas bien feas... No nos soprendería en lo absoluto que cualquier día de éstos nos resultara un panista igualmente convencido, siempre y cuando le ofrecieran algunos buenos huesos. No hay más que ver la sonrisota que le arranca la cercanía del secretario del trabajo espúreo, bien diferente a la ceñuda faz que presenta cada que está cerca de los pejistas.

El sempiterno líder se especializa en firmar pactos que nunca cumple. Si no, pregúntenles a los electricistas del SME, a los que ha dejado colgados de la brocha en múltiples ocasiones, como en la huelga de 1987.
Vive de criticar las movilizaciones de los demás, cuando sólo logra congregar a su gente con la amenaza de aplicar una suspensión de ocho días hábiles laborales, lo que significa como un mes de recibos salariales en "ceros". Su verdadero poder de convocatoria no alcanza ni a todos los miembros de su Comité Ejecutivo, pues si no hay amenaza de por medio el contingente telefonista suele ser, más bien, un con-sin-gente de entre seis y diez integrantes de la Comisión de Acción Política.

Durante todo el movimiento en defensa del voto brilló por su ausencia, cuando se hizo más chiquito de lo que ya es para no llamar la atención de los poderosos. Se acercó al FAP sólo porque no logró que lo pelaran en el gabinete calderonista, al que no le sirve como interlocutor ni como nada, puesto que ya hasta dentro de la UNT se ha quedado solo, con sus puros sindicatitos de familia, toda vez que los sindicatos más importantes se comprometieron abiertamente en la campaña en contra del fraude electoral y se han rehusado públicamente a seguir su tortuoso juego de traiciones.

Y ahora resulta que este dirigente carente de todo prestigio, que no pudo juntar ni trescientas gentes en la pasada movilización contra la carestía, declara que no permitirá que NUESTRO PRESIDENTE LEGÍTIMO encabece la marcha del 31 de enero ni haga uso del micrófono, A PESAR DE QUE FUE EL FAP QUIEN CONVOCÓ ORIGINALMENTE A LA GRAN MARCHA CONTRA LA CARESTÍA Y LOS TELEFONISTAS ESTUVIERON DE ACUERDO.

Desde luego, los medios se han regodeado, repitiendo su declaración cada ratito, a fin de mostrar que "AMLO se está quedando solo", que "ya no lo quieren" y demás sandeces por el estilo, para poder asegurar solemnemente después de la manifestación que "si hubo mucha gente fue gracias al grandísimo poder de convocatoria de la CTM, del impoluto Congreso del Trabajo y del eximio, preclaro y visionario dirigente Hernández Juárez". ¡Ajá, cómo no!
¡Flaco favor le hicieron al FAP integrándole gente como ésta que ni picha, ni cacha ni deja batear! ¿Qué esperan para decirle que sí, pero no y que muchas gracias, a ver a quién le urge más? Como dije en una carta a mis compañeros, sólo le metieron un Caballo de Troya. ¡Qué lástima que no me equivoqué!

Por lo pronto, yo propongo que en el mítin le demos a conocer a Hernández Juárez lo que pensamos de su propuesta, para que quede bien claro de quién es el verdadero poder de convocatoria, a quién le creemos y con quién estamos. ¿Sale?