Los tiempos son oscuros, las costumbres corruptas y hasta el derecho a la crítica, cuando no lo ahogan medidas de censura, está expuesto al furor popular.
UMBERTO ECO
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2007/07/03

La marcha del 1° de julio


Llegaron desde bien temprano a instalarse frente a Bellas Artes. Sus cartelones lo decían claro: no se habían cansado ni desmoralizado ni habían perdido la esperanza a pesar de un año de incesantes llamados "al realismo y la concordia" por parte de la iglesia, el pelele y la derecha nacional e internacional. No cabe duda que los gobernadores y demás ralea política del PRD a la que ya se le hace tarde para correr a transar con FeCal debían venir a tomarles unas clasecitas de dignidad y congruencia.

Abundaban las denuncias del fraude realizado por "los poderes fácticos" , los machichones, los meros meros gandallas que se están tragando el país a pedazos .








Bueno, con decirles que me encontré al mismísimo Lic. Mefistófeles Satanás pi eich di que se sumó a la marcha:



Pero los contingentes no sólo llevaban mantas y pancartas en contra del fraude electoral. Abundaban los apoyos al Monitor de José Gutiérrez Vivó, recién desaparecido gracias a la implacable venganza de Fox y la ranchera ladrona, la ratita Martita, por haber difundido los discursos del Peje durante el plantón.




Aquí hay una atinada critica a la doble moral de los "comunicadores" que se rasgaron las vestiduras cuando Chávez no le renovó la concesión a los golpistas, pero no dicen ni pío ante lo que diaramente sucede en México.

Tampoco faltó la demanda de abrogación de la ley del ISSSTE:






o el apoyo a la lucha de la APPO y la exigencia de liberación de los presos políticos:


Desde luego, hicieron acto de presencia las caricaturas de El Chamuco y los hijos del Averno, siempre dando en el blanco.



Había de todo: desde individuos a familias, colonias o barrios o grandes contingentes partidarios o sindicales.




Bajo los portales había grandes mesas de registro para obtener la credencial de representante del Gobierno Legítimo y la gente se formaba pacientemente para obtenerla. Algunos aprovechaban para mostrar sus cartulinas o camisetas adornadas con todo tipo de comentarios.




Y luego vinieron los discursos de Alberto Anaya (PT), Dante Delgado (Convergencia) y Leonel Cota (PRD) para reafirmar la unidad, como si los hechos no los estuvieran desmintiendo en Oaxaca, Zacatecas y Michoacán. No obstante, siempre es bueno hacer que se definan, por lo menos de dientes afuera, frente al pueblo que los ha llevado a dónde están. Pero mientras haya quienes ven la política como el camino a la fama y la fortuna y no como un compromiso social, seguiremos teniendo estas "riñas de familia" por la herencia.

Por eso me sigue pareciendo tan congruente la propuesta del siempre actual Charlie Marx y su carnal Fede Engels que retomaron las experiencias de la Comuna de París de 1871 y afirmaron que todos los cargos de responsabilidad deben percibir "el salario promedio de un obrero calificado". Si así fuera, los senadores, diputados, funcionarios públicos y magistrados serían los primeros en hacer cumplir la Constitución en el apartado del "salario remunerador" y muchos de los que ahora se proclaman "dipuestos a sacrificarse por el pueblo" andarían buscándose la vida en otra parte, sin enchincharnos como ahorita.

Elenita nos leyó las conclusiones del Foro contra el Fraude, cuando ya todos pedíamos piedad bajo un sol quemante. Muchos aprovecharon para echarle un ojo al libro del Peje que acababan de comprar. A mí me gustó su descripción del mundo acuático en que pasó su infancia. En esta urbe que dedicó centurias a desecarlo todo, se antoja un gran río, como el Sena, el Támesis, el Ródano, el Danubio, el Mississippi. Bueno, que de perdida reviviera el canal de Santa Anita que iba del Zócalo a Xochimilco... Mi bisabuela me platicaba de esos viajes nocturnos en trajinera, con los hombres tocando la guitarra y cantando quedamente mientras las mujeres platicaban en voz baja y los niños intentaban no dormirse mientras iban mirando el cielo estrellado que los cubría.

Y mientras imaginaba el viaje empezó el discurso del Peje y se nos pasó el cansancio. El, que sí entiende de política y sabe que "ceder un poco es capitular demasiado" como decían los estudiantes del Mayo frencés de 1968, llamó a senadores, diputados y gobernadores a rechazar la reforma fiscal del pelele.

No se engaña, aunque FeCal diga que su reforma es igualita a la del PRD. Sabe que el pelele trata de no tocarle un pelo a los grandes inversionistas, aunque los trabajadores asalariados, por honorarios y autoempleados tengamos que cargar con el muerto y reducir aún más nuestro nivel de vida. El Peje habló de "la saña desgradecida contra la clase media" y yo, para mis adentros, porque tengo menos grandeza de alma que él, dije
-- Lero, lero, eso les pasa por creídos, racistas y derechosos
y me imaginé a los "nazis prietos" haciendo el berrinche de su vida cuando tengan que ir a pagar sus impuestos. Hasta en eso se pasa de hojaldra el pelele: son su base social, votaron por él y así les paga.

Luego el Peje se refirió a este sistema totalmente corrompido que sólo mejorará de abajo hacia arriba, con la participación organizada del pueblo, y nos llamó a alcanzar la meta de cinco millones de representantes del Gobierno Legítimo para el año entrante. Con ese número podremos impedir muchos de los atracos, fraudes y agandalles que ahora sufrimos.

Hizo un recuento de todas las luchas sociales de importancia y se solidarizó con los familiares de Ernestina Ascensión, con la familia tiroteada en Sinaloa, con la APPO y Flavio Sosa, con los que luchan contra la Minera San Xavier, con los ecologistas de Zempoala y con cuantos luchan por un país mejor.

Hizo especial mención a los medios y soltó la frase del día:

"¿Qué sería del pelele sin la tele?"
y se solidarizó con José Gutiérrez Vivó.

Señaló que la Ley del ISSSTE no podrá prevalecer y nos llamó a mantenernos en pie de lucha, concientes y organizados.

Luego, contentos, nos fuimos a comer, sabiendo que una vez más habíamos demostrado que este país ya cambió, aunque los poderosos no se quieran dar cuenta, que ya no nos apachurramos a la primera y nos retiramos a cuidar nuestro jardín sino que, poco a poco, hemos ido edificando una alternativa. Y que se cuiden no sólo los prianistas sino todos esos quesque perredistas que sólo piensan en su provecho personal. A lo mejor el gusto se les va a acabar antes de lo que creen. No en balde quieren desmarcarse del Peje y de nosotros, los renegados.

Y mientras tanto, el pelele sigue en la pesadilla...

2006/12/31

Pequeño balance en resistencia

No sé ustedes, pero yo acostumbro dedicar una parte del último día del año a echarle una ojeada a mi agenda, implemento esencial de toda operadora que se respete. Este año, en vez de agenda, revisé las fotos que empecé a tomar por ahí de marzo, cuando empezó a calentar la campaña de nuestro Peje Presidente Legítimo.

Se trataba de encontrar algunas de las mejores para enviárselas a Paquita, del Cerro de las Campanas, uno de mis blogs preferidos, para que elabore un calendario. Bueno, de mis mejores fotos, pues sin duda hay fotógrafos con ojo, pulso y reflejos superiores a los míos.

Me llamó la atención el júbilo y la inventiva popular que desbordaban en las Asambleas Populares Informativas, en las que casi cada ciudadano llevaba un pancarta propia en la que manifestaba su sentir sobre los acontecimientos y personajes del momento. Sobraban humor e ironía, faltaba la mala leche que caracterizó a los anuncios de los PANáticos. Fueron días soleados de brillantes imágenes.

Los días del Plantón fueron lluviosos y casi todas las fotos están tomadas en el campamento telefonista, bajo una enorme lona naranja que nos hacía ver siempre medio azanahoriados. Los letreros mostraban rabia e indignación ante el despojo y se multiplican las pruebas del fraude.

La Convención Nacional Democrática tuvo su parte soleada y su parte lluviosa. Hay muchas menos pancartas y mantas pero se hacen más evidentes la organización y el compromiso de seguir en la pelea. Ví desde grupos familiares minúsculos (una madre y su hija, por ejemplo), hasta barrios enteros que desfilaban orgullosos con su credencial de convencionistas.

El 20 de noviembre fue un día frío como pocos, pero nadie faltó a la Toma de Protesta de nuestro Legítimo Presidente. Por los gorros, chamarras, cobijas y guantes pareciera que estamos en Ucrania. Casi no se ven banderas partidarias y abundan, en cambio, las banderas con el Águila Republicana, como queriendo significar la ciudadanización del movimiento.

El 1° de diciembre marchamos para poner de manifiesto la debilidad del pelele, atrincherado tras ingentes masas policíacas y saliendo como rata por los agujeros. Hubo quien hubiese querido vernos romper las vallas a cabronazos para que demostráramos nuestra convicción, sin entender cómo y por qué se resiste.

El mejor ejemplo que he encontrado para explicarlo es la ocupación nazi de Francia. No sé si hayan leído el segundo tomo de la autobiografía de Simone de Beauvoir, llamado La Fuerza de las Cosas o el París, 1945 de Anthony Beavor o han visto películas de la época. Incluso hay una película nueva, sobre la resistencia en el corazón mismo de la Alemania nazi, llamada Sophie Scholl o La rosa blanca, por el movimiento del que formaba parte.

Una fuerza superior, un ejército bien pertrechado y organizado tomó Francia, ante la resistencia ineficaz de un ejército dividido y una población inerme. Hubo muchos que buscaron acomodarse. Se les llamó colaboradores. Predicaban, muy a la Ciro Comes Mierda, un realismo que consistía en declararse derrotados. Mientras que un mínimo de decencia humana impedía a gran parte de la población delatar a sus vecinos o sacar provecho de las desgracias de otros, ellos buscaban ardientemente la oportunidad de traicionar, a cambio de beneficios personales.

Algunos se convirtieron en los intelectuales favoritos de Vichy, como Louis Ferdinand Céline o Robert Brasillach. Otros, como el Primer Ministro Pierre Laval aceptaron hasta la desaparición del lema Libertad, Igualdad, Fraternidad y su remplazo por el anodino Trabajo, Familia, Patria, mero símbolo de la rendición moral que les permitía ser comparsas de sus invasores. Hasta el momento siguen siendo considerados traidores por todos los franceses decentes. Desde luego, nunca faltan gentes como Jean Marie Le Pen y su Frente Nacional para reivindicarlos. ¡Triste consuelo!

Otro se lanzaron a la resistencia, cada quien desde su trinchera. Los intelectuales como Jean Paul Sartre, Albert Camus, Paul Nizan escribían obras de teatro en las que sutilmente, para confundir a los censores, predicaban el rechazo a los valores de los nuevos amos. Los censores no captaban el mensaje, los franceses sí y estallaban en aplausos y vivas en los momentos más inesperados, hasta que tuvieron que prohibir esas representaciones. También publicaban periódicos clandestinos y volantes sueltos que se distribuían por todos lados.

Otros, menos notables, resistían de mil maneras: cometiendo errores administrativos que impedían la detención de familias judías; entregando alimentos e información a los maquisards, ocultando a combatientes enemigos de los nazis y mil etcéteras más. Hubo muchos trabajadores ferrocarrileros que fueron ajusticiados por sabotaje. Rene Clément dirigió en 1946 una película en su honor, que se llamó La batalla del riel, muy recomendable.

Fueron largos años de sacrificio, tensión y sufrimiento. Pero un número suficiente de franceses se mantuvo en la pelea hasta que reconquistó su país. No tantos como los que luego se proclamaron resistentes, aunque no habían movido un dedo para ayudar a los verdaderos luchadores, pero sí los suficientes para cambiar la situación en 1944 - 1945.

Nosotros estamos en mejor situación que ellos. Ni de lejos podemos comparar a FeCal con Hitler, ni a la PFP con la Gestapo, aunque así lo quisiera Ramírez Pezuña. Mientras que los opositores se perdían para siempre en la noche y la niebla de los campos de concentración, acá el mismísimo Ulises Ruín hipoteca edificios públicos para pagar las fianzas de la gente que él mismo mandó encarcelar. Cinismo, sin duda, pero también obvia debilidad...

Y como dice mi flaco: "una cosa es que nos hayan robado la elección y otra que invitemos a los ladrones a instalarse cómodamente en nuestra casa y a dejarlos actuar libremente."

Si no estuviéramos resistiendo ya se habría lanzado la convocatoria para rematar PEMEX, CFE y Luz y Fuerza. Sí, es cierto, les quitaron presupuesto y quieren seguirlas privatizando por la vía de los subcontratistas. Si no estuviéramos resistiendo el recorte a la educación, la ciencia, la cultura y la salud hubiera sido aún más brutal. Es verdad que no hemos podido desensillar al pelele y su cohorte, pero también es cierto que no lo dejamos moverse como él quisiera.

Y aquí se pone de manifiesto cómo nuestro Peje anda años luz por delante de casi todo el mundo. Le queda claro que hay que reconstruir la resistencia y darle organicidad y que gente como los Chuchos, las Rosarios, los Lazaritos y demás saboteadores de la misma laya tratarán de acomodarse con el nuevo régimen y hacer daño desde dentro, impidiendo el surgimiento de alternativas.

Esa lenta, oscura, paciente, cansada, tardada labor de ir municipio por municipio constituyendo la IV República es la única efectiva. Claro, nos gustaría que ya para mañana todo hubiese cambiado y que las inacabables muestras de rapacidad y cinismo de quienes nos gobiernan fueran cosa del pasado. Quisiéramos que los ricos pagaran lo que deben pagar, no los causantes cautivos; que los sueldos de los funcionarios tuvieran un tope, como ocurre con los salarios, por ejemplo, unos diez salarios mínimos. Nos gustaría ver que de sus propios sueldos --como hacemos nosotros-- pagaran sus vehículos, su gasolina, sus seguros, su mantenimiento y que no tuvieran la desfachatez de enjaretarnos hasta el pago de sus queridas, como hacen actualmente.

Quisiéramos que en las calles ya no hubiera viejitas pidiendo una moneda, niños desamparados vendiéndose por un poco de droga, toneladas de basura china que acaba con nuestras industrias y crea una cultura de la arbitrariedad regenteada por líderes de dudosa procedencia.

Por lo pronto, mi propósito de Año Nuevo es seguir activamente en la resistencia civil pacífica y colaborar con las tareas de organización de la IV República y no darle un minuto de descanso al pelele. Espero que se tropiece con nosotros en cada esquina, en cada pasillo, en cada plaza, en cada pueblo, en cada votación en el Congreso.

Como dijimos desde el 2 de julio: "Pelele, bienvenido a tu peor pesadilla. Atentamente, los 14,750,350 ciudadanos que NO votamos por tí."