Los tiempos son oscuros, las costumbres corruptas y hasta el derecho a la crítica, cuando no lo ahogan medidas de censura, está expuesto al furor popular.
UMBERTO ECO
Acabo de enterarme, gracias a un editorial de mi admirado --y admirable-- Alejandro Encinas, que el cardenal Juan Sandoval Íñiguez tacha a todos los que apoyaron la despenalización del aborto de "hijos de las tinieblas".
Pero lo que en verdad me dolió fue su aseveración de que la izquierda no sabe sonreir y que andamos siempre con gesto de amargura. Y eso sí calienta, especialmente cuanto la derecha se encarga a diario de proveernos de múltiples muestras de humor involuntario, desde la casaca militar del pelele hasta los tropiezos de Serrano Limón, pasando por el portazo a Marianita Gómez del Campo.
¿Cómo comparar el humor ácido, malalechoso y ojetivo de un Fisgón con las sandeces de Puerco Calderón, o al Sendero del Peje con el Sendero del Mesías? Digo, todavía hay jerarquías, clases, estamentos.
¡Por favor!
Uno de mis placeres cotidianos es leer los blogs de los demás. A veces los acontecimientos me abruman y me cuesta trabajo ir de uno en uno. Por eso me encantó el nuevo Google Reader. Sólo hay que copiar y pegar las direcciones de nuestros blogs favoritos para tener a mano las notas más recientes. La navegación es muy sencilla, porque nos permite brincar de nota en nota, regresarnos, marcarlas...
Si, además, tienen una cuenta en gmail pueden tener su página Google personalizada, con montones de chunches útiles y/o divertidos. Así que ya saben.
Aprovecho para recomendarles el Rincón del Recado, de chilangelina. Su posteo más reciente es una entrevisa gráfica, nariz con nariz, con el Ángel de la Independencia, y para saludar la aparición del blog de nuestro cuate el vato en campaña. Ojalá cunda su ejemplo.
Y nuevamente los remito a la columna de vínculos, a su izquierda (cual debe). Ni son todos los que están, ni están todos los que son, pero si van siguiendo sus vínculos, se encontrarán en el a´mplísimo mundo de la resistencia civil.