Los hijos de las tinieblas
Acabo de enterarme, gracias a un editorial de mi admirado --y admirable-- Alejandro Encinas, que el cardenal Juan Sandoval Íñiguez tacha a todos los que apoyaron la despenalización del aborto de "hijos de las tinieblas".
Pero lo que en verdad me dolió fue su aseveración de que la izquierda no sabe sonreir y que andamos siempre con gesto de amargura. Y eso sí calienta, especialmente cuanto la derecha se encarga a diario de proveernos de múltiples muestras de humor involuntario, desde la casaca militar del pelele hasta los tropiezos de Serrano Limón, pasando por el portazo a Marianita Gómez del Campo.
¿Cómo comparar el humor ácido, malalechoso y ojetivo de un Fisgón con las sandeces de Puerco Calderón, o al Sendero del Peje con el Sendero del Mesías? Digo, todavía hay jerarquías, clases, estamentos.
¡Por favor!
